viernes, 22 de mayo de 2026

La niña que quería brillar

 


Había música en el aire.

No una música real,

sino esa sensación extraña de que algo estaba por comenzar.


El patio estaba lleno de movimiento.

Grupos ensayando, voces cruzadas, telas brillando bajo luces imaginarias.

Todos parecían saber exactamente qué hacer.


Y yo observaba.

Hasta que alguien preguntó:

—¿Alguno de ustedes es YouTuber?


La respuesta salió antes de pensarla.

—Tarotista.


Sin miedo.

Sin explicaciones.

Sin esconderlo detrás de palabras más cómodas.


Como si por primera vez no hiciera falta suavizar quién era para poder pertenecer.

Entonces llegó la propuesta:

crear una coreografía de arcanos.

Y algo dentro mío se encendió.


Porque no se trataba solo de un baile.

Se trataba de transformar símbolos en movimiento.

De darle cuerpo a todo aquello que alguna vez vivió escondido entre cartas, intuiciones y silencios.


Elegimos trajes blancos.

Con diamantes pequeños que reflejaran la luz.


Queríamos brillar.

Y quizás eso era lo más importante de todo.


No el espectáculo.

No la competencia.

No ganar.


Sino permitirnos ser vistas.

Mientras organizábamos ideas, el mundo seguía haciendo ruido alrededor.


Autos chocaban a la distancia.

Golpes secos interrumpían el momento como recordatorio de que afuera todavía existía el caos.


Pero adentro, algo distinto estaba ocurriendo.


Una gata apareció de repente y dio vida a tres pequeños gatitos grises con rayas blancas.


Frágiles.

Nuevos.

Intuitivos.


Como las partes de nosotros que nacen después de sobrevivir demasiado tiempo.


Y aunque todo parecía extraño, nada daba miedo.


Porque había una sensación más fuerte que el desorden:


la de estar creando algo verdadero.


Al final terminamos en un salón pequeño, con pocos bancos, planeando cada detalle.


Y entendí algo.


A veces la vida no nos devuelve la infancia que necesitábamos.

Pero sí nos ofrece momentos donde la niña interior vuelve a aparecer… intentando expresarse de otra manera.


No para quedarse atrapada en el pasado.


Sino para recuperar aquello que alguna vez tuvo que esconder:

la creatividad, la intuición, el brillo, la libertad de mostrarse tal cual es.


Porque hay personas que crecieron aprendiendo a ocupar poco espacio.


Hasta que un día descubren que también nacieron para brillar bajo las luces.


Allison Panizza
22/05/2026


No hay comentarios:

Publicar un comentario