Dicen que los hijos se van para volar.
Nadie te explica lo que queda cuando despegan.
La casa no está vacía.
Está distinta.
Silenciosa en lugares que antes respiraban pasos apurados, risas sin aviso y puertas que se abrían sin tocar.
Me repito:
“Se fue a estudiar. Está cumpliendo su sueño. Seis años pasan volando.”
Lo digo firme. Convencida.
Pero por dentro hay días en que camino por las paredes.
No sabía que se podía estar feliz y rota al mismo tiempo.
Hasta que la vi irse con esa mezcla de nervios y luz en los ojos.
¿Estará bien?
¿Me necesitará?
¿Y si algo pasa y no estoy?
¿Y si un día se siente sola y no sé leerlo en su voz?
Durante años fue mi sombra.
No cruzaba sola ni la esquina.
Me buscaba con la mirada antes de cada paso.
Pegada a mí, pegada a su padre.
Y ahora…
sale. Decide. Resuelve.
Camina otra ciudad como si siempre hubiera sido suya.
Nos sorprendió desde el primer día.
Mi miedo no era que se fuera.
Era que no pudiera.
Que el mundo le quedara grande.
Que se asustara y volviera con el alma rota.
Pero el mundo no le quedó grande.
Me quedó grande a mí.
Porque el Síndrome del Nido Vacío no es ausencia.
Es misión cumplida.
Es descubrir que hiciste tan bien tu trabajo,
que ya no sos imprescindible en lo cotidiano.
Y eso duele.
Duele aceptar que el amor cambia de forma.
Que ya no es sostener la mano,
sino confiar en las alas.
El silencio no es abandono,
es expansión.
La ansiedad no es desconfianza,
es amor buscando dónde quedarse.
Ya no soy el refugio constante.
Soy la raíz invisible.
El nido no quedó vacío.
Se convirtió en origen.
Y aunque algunos días camine por las paredes,
aunque la casa respire distinto,
hay algo que late fuerte, sereno, profundo:
La niña que no cruzaba la esquina sola
ahora cruza ciudades.
Y yo…
estoy aprendiendo a volar un poco también.
Para esas madres que están pasando lo mismo que yo....
Si estás viviendo el Síndrome del Nido Vacío y sentís que el pecho se te parte entre orgullo y miedo… no estás sola.
No es debilidad.
No es exageración.
Es amor transformándose.
Criamos para que vuelen, pero nadie nos enseña a soltar el nido.
Respira.
Tu hija no se fue de vos.
Se fue desde vos.
Y eso… también es un logro tuyo.
Allison Panizza
28/02/2026