Hay momentos en los que todo parece estar en su lugar…
la calma, la estabilidad, esa sensación de haber aprendido a sostenerse sin depender de nadie.
Como si, después de tanto, una parte de ti finalmente se hubiera elegido.
Y sin embargo… algo comienza a moverse.
No es un impulso rápido ni arrebatado.
Es lento. Casi imperceptible.
Como pasos que dudan, que avanzan con peso, que cargan historias sin resolver.
Hay una energía que se acerca, pero no desde la certeza, sino desde la cautela.
Desde el miedo a equivocarse otra vez.
Durante mucho tiempo, ese movimiento estuvo detenido.
No por falta de deseo… sino por no saber cómo avanzar.
Por quedarse en ideas, en posibilidades, en lo que «podría ser» en lugar de lo que realmente es.
Pero ahora… algo cambia.
Una fuerza irrumpe y empuja.
Y lo que parecía estancado, finalmente toma dirección.
No viene como antes.
Hay una herida que ya no late de la misma manera.
El dolor se ha transformado.
Lo que antes rompía, hoy busca comprender.
Lo que antes alejaba, hoy intenta cerrar lo que quedó abierto.
Pero no todo es tan simple.
Porque también existe el deseo profundo… ese que nace desde el alma,
que imagina, que anhela, que espera.
Y junto a él, la memoria de lo que dolió.
De palabras que hirieron, de silencios que pesaron,
de luchas donde nadie ganó realmente.
Por eso, hay algo importante en cómo sostener este momento.
No desde la ingenuidad.
No desde la ilusión.
Sino desde una claridad firme, casi cortante,
que no enfría el corazón… pero lo protege.
Porque aún hay confusión en el aire.
Sueños mezclados con dudas.
Promesas que no terminan de tomar forma.
Y es fácil perderse en lo que se quiere ver…
olvidando lo que verdaderamente está ocurriendo.
Sin embargo, hay algo que no cambia:
el poder.
El poder de decidir.
El poder de elegir qué entra y qué no.
El poder de transformar la historia… o de no repetirla.
Lo que se acerca, llega.
Pero la verdadera pregunta no es esa.
La verdadera pregunta es:
cuando esté frente a ti…
¿vas a recordarte?
¿vas a sostener el lugar que te costó tanto construir?
¿o vas a olvidarte de todo por un instante de emoción?
Porque hay encuentros que no vienen a quedarse…
sino a confirmar si aún tienen un lugar.
Y hay otros… que solo pueden comenzar de nuevo
cuando alguien decide no aceptar menos de lo que merece.
Allison Panizza
14/03/2026