Hay personas que no soportan ver a otros brillar. Les incomoda la alegría ajena, les molesta la paz que uno construye. Es tanta su envidia y su mala vibra, que casi celebran cada vez que creen que te puede ir mal. Hay quienes viven de la contienda, del conflicto, de inventar dramas donde no los hay, porque su mundo interior está hecho de carencias.
También existen los manipuladores, esos que piensan que una es ingenua, que no se da cuenta, que va a dejarse manejar como si no tuviera voz ni criterio. Y están los que se creen sus propias mentiras, los que disfrazan malicia de preocupación, los que intentan arrastrarte a su caos para no sentirse solos en él.
Pero llega un momento en la vida en que una se para firme. Una reconoce quién es, qué merece y a quién elige cuidar. Y ahí es donde muchas máscaras se caen.
Yo ya elegí: mi paz, mi hogar, mi camino, mi matrimonio. Nadie va a separarme de lo que construí con amor, ni a nublar mi claridad con manipulación, ni a empujarme a un lugar que no me pertenece.
Porque quien vive de la oscuridad siempre intenta apagar la luz ajena…
pero la mía, por más que les pese, no se apaga más.
Allison Panizza
12/12/2025

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